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La famosa cueva repleta de cristales que se ubica en las profundidades de México, fue descubierta en 1794 por los señores Alejo Hernández, Vincente Ruiz y Pedro Ramos al explorar una pequeña veta ubicada al sur de Chihuahua, en la serranía conocida como Naica.

Se trata de una mina ubicada en tierra virgen, en San José del Sacramento en la cañada de aguaje de la sierra de Naica, el mágico lugar.

La sierra de Naica, que en rarámuri significa “lugar sombreado”, fue el sitio donde se descubrió la gigantesca cueva repleta de minerales enormes. Labores para desenterrar sus tesoros comenzaron en 1828. En poco tiempo una Compañía Minera de Naica empezó a explotar los minerales del subsuelo en gran escala empezando una epoca de oro para las ciudades aledañas en el año 1900.

La zona es rica en plomo, zinc, cobre, plata y oro, y llegó incluso a procesar más de un millón de toneladas al año, convirtiéndose en una de las mejores minas a nivel nacional, por su cuidado al medio ambiente y su poca contaminación.