Real de Catorce se ubica en el estado de San Luis Potosí y es uno de los 111 pueblos mágicos que tiene México. Te invitamos a salir de la rutina citadina y presenciar la magia del fantástico pueblo.

La aventura comienza desde el momento en que decides salir en busca del misticismo de esta bella región del país. Para llegar tienes que dirigirte a Matehuala, San Luis Potosí, ahí se encuentra una desviación con un camino empedrado que conduce al túnel Ogarrio. Mientras avanzas en los cerros podrás observar vistas espectaculares.

Atravesar el túnel Ogarrio, el cual tiene una distancia de 2,300 m, es la única opción para entrar a Real de Catorce. En ciertas temporadas del año es indispensable cruzar caminando, ya que, el ducto en el que anteriormente se extraía plata, es muy angosto para cierto tipo de vehículos.

El recorrido por el Ogarrio es parte de la aventura, aquí se percibe un clima un poco frío y húmedo, poca visibilidad, así como el olor particular de la antigua mina. El conjunto de esas sensaciones, aunado a la incertidumbre de no saber que encontrarás al final del túnel, es una sensación incomparable que los turistas han descrito como un viaje en el tiempo.

La luz del día se asoma al final del Ogarrio y ya puedes observar el pueblo. Lo primero que notarás son sus caminos cubiertos de piedras grises y edificaciones de sillar con ligeras decoraciones de piedras en tonos tierra, y por supuesto los hermosos cerros que lo rodean.

Real de Catorce es un pueblo pequeño, por lo que podrás conocerlo en tan solo unas horas, tiempo suficiente para maravillarte y querer regresar.

Al adentrarte en su calle principal siéntate en la terraza de alguna fonda y disfruta la gastronomía del pueblo, pide un café de olla y prueba las exquisitas gorditas preparadas al momento por los lugareños.

Cuando termines y te adentres en la calle principal notarás los bonitos hoteles estilo colonial que te invitan a descansar un poco y tirar las maletas para visitar los sitios emblemáticos de Real de Catorce.

Son pocos los vehículos que circulan por las angostas calles, así que toma unos tenis, suéter ligero (si vas en verano), y gorra o sombrero que te cubra de los rayos del sol para empezar una caminata a la Iglesia principal, a la Antigua Casa de la Moneda y a la Plaza Hidalgo.

En los puntos principales encontrarás amables personas que podrán llevarte a un recorrido en caballo por el Cerro del Quemado, el Antiguo Panteón de San Francisco y el Pueblo Fantasma. No hay duda, de que saldrán buenas selfies y fotografías donde predominaran las vistas espectaculares.

Si tienes un espíritu más aventurero, tendrás que olvidarte de los caballos y tomar un “Willy”. Estos vehículos 4×4, muy en onda en los sesentas, se utilizan como transporte turístico en Real de Catorce. Así que sube a la maletera y siente como el viento choca con tu cara, se vale cerrar los ojos cuando sientas vértigo al pasar por los barrancos.

En Real de Catorce convergen comunidades huicholes, así que podrás observar de cerca su cultura y sus costumbres. El Cerro del Quemado es el sitio donde, de acuerdo con los huicholes, nace el sol, así que los viajeros son invitados a participar en sus ceremonias. Sin duda, una experiencia totalmente espiritual.

Al llegar la noche podrás presenciar, en esta maravilla de México, un hermoso cielo estrellado que enmarca el paisaje y enciende tus sentidos, mismo que te permitirá entrar en armonía total con la naturaleza y la historia de Real de Catorce.